Ermitas

 

 

 

 

Dentro del casco urbano de la localidad se halla la ermita de Santa Lucía. La primitiva fue fundada, a comienzos del siglo XVI, por el señor del desaparecido palacio de Dundrín, cuyas armas mandó esculpir en su retablo. En 1568 se trasladó a su ubicación actual, bajo el patronazgo de D. Martín de Azpilcueta.

La ermita contaba con una cofradía, que llevaba el nombre de la santa, a la que estaba vinculada un hospital.

Consta de una nave rectangular de sillarejo cubierta con bóveda de medio cañón rebajado.

Además de la imagen de la santa titular, la ermita alberga en su interior una imagen de San Bartolomé.

Fuera del casco urbano se encuentran las ermitas, cuyo origen se remonta al siglo XVI, de S. Juan Bautista, y S. Pedro, ambas de planta rectangular y muy reformadas.

Hasta fecha muy reciente existió en Barasoain otra ermita dedicada a S. Miguel, que databa del siglo XVII.